La creencia en la solidez del mundo se quebró. ¡Nunca me voy a separar! Hubo un día en que el infeliz pegó el portazo. Sin saludar, o solamente con un último saludo. ¡Me voy! chau. Nada más. No dijo nada más. Lo esperó toda la noche y a la noche siguiente también. Él siempre tan prolijo, tan tibio, tan callado…Siempre los zapatos bien lustrados ¿Qué se le dio por hacerse el decidido, el independiente? ¿Será eso? O sólo se aburrió y se aburrió de aburrirse, de escuchar siempre lo mismo, de estar al lado de una mujer exitosa, reconocida y autosuficiente. Cada uno con su auto. La casa es de ella. No hay cuentas pendientes. A los cincuenta, no se es viejo, no se es joven. No hay mucho tiempo.
Se lleva la calma. El amor, ya no se acuerda cuando fue. La cara de la que fue su mujer se borró de su memoria. Era hermosa… ¿Cómo era cuando era hermosa? Ya no se acuerda. Si se esfuerza, se acuerda que antes quería encontrarse con ella. Bailar Rock. Seducirla.
¿O es él el que cambió? Ahora le gustan los placeres quietos. La charla sin reclamos. Cambió la música de su cuerpo. ¿También creyó que era para toda la vida? Cree que sí. Pero ya se olvidó. No busca una mujer. No busca nada. Busca el silencio. El sexo era cuestión de costumbre. Era divertido, pero no apasionado. ¿Cuál es la diferencia? Es sutil, solo un detalle: algo que vulgarmente se llama amor.
La miró a los ojos y no encontró a nadie. No la reconoció. Vio a una vieja de labios pintados, que se parecía mucho a su suegra cuando era joven. Dio tres pasos y salió.

Leave a reply

54 (11) 4857-2863
54 (11) 15 6764-2863
irenefuks@gmail.com
Aguirre 200, Palermo
C.A.B.A. Argentina

© 2018. Todos los derechos reservados. Designed by Agencia Clepsidra