Sin zapatillas rojas

Sin zapatillas rojas

Hay pocos a los que se les concedió el privilegio: un cuerpo habitado. Lo primero que hay que hacer es calentar los pies. Caminata en media punta, un pie y el otro. Es el momento de treparse a los empeines, agarrados de la barra. Los pies empiezan a desperezarse y te...

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Hay pocos a los que se les concedió el privilegio: un cuerpo habitado. Lo primero que hay que hacer es calentar los pies. Caminata en media punta, un pie y el otro. Es el momento de treparse a los empeines, agarrados de la barra. Los pies empiezan a desperezarse y te...

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